Realidad: Aunque la edad avanzada es un factor de riesgo importante, la perdida de memoria no es una consecuencia natural del envejecimiento. No todas las personas mayores desarrollan esta condición.1
Realidad: La enfermedad de Alzheimer puede comenzar afectando la memoria, pero con el tiempo también impacta la atención, el lenguaje, la toma de decisiones, el comportamiento y el estado de ánimo.1
Realidad: Tener antecedentes familiares aumenta el riesgo, pero no significa que necesariamente se desarrollará la condición. Además, este riesgo puede verse influido por factores modificables como el sueño, el tabaquismo, la hipertensión o la diabetes, los cuales también pueden incrementar la probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.2
Realidad: La enfermedad de Alzheimer se agrava con el tiempo, pero cada persona progresa a un ritmo distinto. Además, los cambios en el cerebro pueden comenzar muchos años antes de que aparezcan los primeros síntomas, Por eso, entender la progresión ayuda a reconocer señales tempranas y buscar evaluación médica a tiempo.1
Realidad: La enfermedad de Alzheimer también puede presentarse en personas de entre 30 y 50 años. A esto se le llama enfermedad de Alzheimer de inicio temprano, porque ocurre antes de los 65 años. De hecho, más de 200,000 personas menores de 65 años viven con este tipo de Alzheimer solo en Estados Unidos.1
Realidad: En etapas tempranas, el diagnóstico y seguimiento médico oportuno pueden ayudar a mantener la funcionalidad por más tiempo. El médico especialista indicará las pautas a seguir según cada caso.3
Realidad: Llevar una alimentación saludable y adoptar hábitos de vida sanos puede ayudar a reducir el riesgo de deterioro cognitivo; sin embargo, no existe un solo alimento o suplemento que haya demostrado científicamente prevenir, tratar o curar la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia. Además, es importante que el uso de cualquier suplemento sea evaluado previamente por un médico especialista para evitar interacciones.1
Realidad: Es un padecimiento que afecta diferentes funciones del cuerpo. Mantenerse informado y acudir a revisiones médicas permite establecer un manejo clínico adecuado para el futuro.1
Realidad: No existe evidencia científica que relacione las vacunas con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. Según la información disponible, las vacunas (incluidas las de gripe, COVID‑19 y herpes zóster) son una herramienta importante para proteger la salud general y no han mostrado aumentar el riesgo de demencia. Hasta la fecha, ningún estudio revisado por pares ha encontrado una conexión entre estas vacunas y la enfermedad de Alzheimer. Como cualquier medicamento, pueden existir efectos secundarios, por lo que siempre ees recomendable consultar a un médico especialista si surgen dudas.1
Al hacer clic, serás redirigido a un sitio externo (directorio) que no es operado ni controlado por EISAI Laboratorios – Biogen México; por tanto, su contenido, servicios y políticas son responsabilidad de su titular. La selección del profesional de la salud es responsabilidad exclusiva del usuario. EISAI Laboratorios – Biogen México no recomienda a ningún médico en particular ni interviene en su práctica clínica